“El asunto es que las personas no se han lanzado a la calle (desde la manifestación del 11 de julio de 2021) porque tenemos más de un medio millón de cubanos que emigraron justamente después de 2021. Hay una amarga experiencia y una visión terrorífica de lo que sucedió aquel día y en los días posteriores en actos represivos... palizas descomunales. Yo vi a meter a mujeres y a niñas de cara contra el concreto, golpearles en el piso. Yo lo vi. Estaba transmitiendo en vivo el estallido de 2021 mientras duró la conexión a internet. También me golpearon, me dieron patadas. Hay una gran masa de personas que salieron después de la manifestación al exilio en un éxodo masivo. Si estas mismas personas que participaron en 2021 a pesar de todas las experiencias terroríficas que vivieron están aquí ahora, se suman a los que están aquí – que es una fuerza bastante debilitada, hay más de un 25 por ciento de personas adultas mayores dentro de la población cubana... otro sector amplio son los niños que no tienen la capacidad de decisión para salir a las calles – si esta gran masa de jóvenes que emigró estuviera aquí, todo esto estuviera sin retorno. Por eso el régimen ve como algo muy peligroso esas deportaciones masivas de Estados Unidos. Es allí donde puede empezar la caída del régimen cubano.”
“Cuando llegué a Bogotá en 2016 fue un choque. Fue un cambio demasiado abrupto. Más allá de Varadero yo no conocía algo que fuera tan diferente. Lo que pasa es que nosotros teníamos inculcado el discurso de Latinoamérica como una región del tercer mundo e indígenas. A pesar de que uno se va desprendiendo políticamente de este discurso, sí que esta visión aplasta y es muy difícil deshacerse. Cuando estaba en Bogotá y miraba lo que estaba alrededor de mí eran edificios enormes que se perdían de vista, una jungla de concreto y cristal. En aquel momento me pregunté: ‘Coño… ¿si este es tercer mundo, en qué mundo vivo yo?”
“Mira algo parecido yo pude ver el Maleconazo, aquello me impresionó muchísimo. No me sentí decepcionado. Me impresionó cuánto podía manipular la mentalidad de las personas solamente la imagen de Fidel Castro. Estaba recién casado con mi esposa y tenía que buscar el dinero por todas partes. El período especial ya estaba mermando, pero la situación permanecía crítica y de hecho se dio El Maleconazo. Yo estaba boteando, tenía carro de un amigo que me lo alquiló y de paso yo se lo mantuviera arreglado. Sabía que tanto yo como mi papá estábamos metidos en mecánica… Aquel día lo tenía parqueado frente al Hotel Inglaterra. Salgo caminando por toda la avenida para abajo y llego a Galeano. Estaba buscando algo para comer. Por allí veo a una multitud de personas gritando y tirando piedras. De hecho rompieron todas las vidrieras. A los policías que se formaron por allí les metieron dos ladrillazos y estos se fueron pa’ dentro de la tienda. Me pregunto ¿qué está pasando? Y me dice un muchachito de unos diez o doce años, muy emocionado: ‘¡Esta mierda se cayó!’ Vaya… miro aquello y me sumo a gritos también, pensando: ‘no puede ser que esto haya sido tan rápido… Cuando estábamos bajando por San Lázaro, se apareció Fidel Castro. Se bajó de los jeep con toda la escolta dando golpes. Las tropas especiales iban delante barriendo. La multitud que estaba gritando ‘¡Abajo Fidel, abajo comunismo, Libertad, Libertad!’, cuando ven a Fidel Castro, todo el mundo se queda parado en silencio. Y después, poco a poco, empiezan a gritar: ‘¡Fidel, Fidel, Fidel!’ Las tropas empiezan a coger a la gente presa. Yo me logro escurrir y perderme pa’ arriba donde tenía parqueado mi carro. Me impresionó muchísimo lo manipuladora que era la imagen de Fidel Castro y la poca base ideológica y política que tuvo la manifestación del Maleconazo. Estas personas estallaron sin saber cual era el motivo. Algunos dicen que fue producido por la misma Seguridad del Estado para que el régimen cubano pudiera dar un golpe. Yo no sé decir cuál fue el origen, pero vi a unas golpizas brutales, incluso de aquellos que estaban gritando ‘Fidel’. Durante unas horas hubo varias golpizas brutales y más o menos 200 detenciones.”
“Esto va a sonar terrible… no es fácil decirlo al público, son cosas muy personales. Me hice adicto a comer gato. En mi casa se pasó hambre, pero una hambre brutal. Mi papá era mecánico y la gente no tenía ni para echarle gasolina en su carro. ¿Cómo lo iban a llevar a arreglar? De eso nosotros dependíamos. En mi casa se pasó hambre. Tomar sopa de agua de col, comer gatos. Yo mismo cacé varios gatos... si no, los muchachos del barrio. Y me invitaban. Fueron actos violentos y criminales, pero de pura supervivencia. No me justifico y no me alegro de estas cosas. Era pura supervivencia.”
“Recuerdo que empecé a oírlo en la casa de Miguel Gómez. Íbamos al cuarto de su abuela, lo poníamos bajito y a veces, cuando llegaba la viejita, nos cubríamos con una colcha para poder seguir escuchando. La madre de Miguel siempre nos decía: ‘Me avisan rápido, apúrense que yo estoy esperando la novela Esmeralda - fue la primera radionovela que se transmitía por Radio Martí. Éramos muy jóvenes, pero ya teníamos esta inclinación y sabíamos que si queríamos escuchar una información real que nos dijera como actuar era la vía perfecta. Era la única vía. Me recuerdo que formamos un grupo de muchachos y muchachas e íbamos a la playa los fines de semana. Teníamos la radio Selena... tener una radio así era una sensación, era un receptor de FM muy bueno. Entonces en la playa donde había buena recepción se oía a todas las emisoras de los Estados Unidos.”
Juan Manuel Moreno Borrego nació el 6 de agosto de 1968 en La Habana. Sin embargo, cinco de los primeros siete años de su infancia pasó en Las Tunas, provincia de la cual provenía su madre y a donde la familia de Juan regresó para poder estar al lado de su abuela materna durante sus últimos días. Mientras que la madre era guajira del campo cubano y tanto como el abuelo materno no estaba muy a favor del proceso revolucionario, el padre de Juan participó directamente en la lucha de los barbudos bajo el mando de Fidel Castro. Posteriormente mantenía su estatus militar, pero trabajaba sobre todo como mecánico automotriz en la Dirección Técnica de la Seguridad del Estado. Mientras que la familia vivía junto con los abuelos maternos en Las Tunas, los conflictos a base de las discrepancias ideológicas eran cada vez más serios y al final se convirtieron en la causa principal del regreso de la familia a La Habana. Todavía siendo estudiante de la secundaria, Juan empezó a cuestionar algunos conceptos básicos del marxismo y entraba en discusiones con los profesores. Más tarde tuvo la oportunidad de conocer en persona a otros estudiantes y jóvenes con los cuales compartían el descontento con la política oficial del país. Juntos escuchaban la recién fundada Radio Martí y entraron en contacto con el movimiento opositor que se estaba formando alrededor de personajes como Oswaldo Payá Sardiñas. Juan ayudaba con la colecta de firmas para el Proyecto Varela. Entretanto logró sobrevivir el período especial que golpeó a su familia con una fuerza brutal. Él mismo admite que tuvo que recurrir a la caza de gatos callejeros para sobrevivir. Varias veces intentó salir de Cuba por la vía marítima durante la Crisis de los Balseros, pero siempre fue interceptado por los policías o guardafronteras. Tras uno de los intentos fue juzgado y se suponía que iría a pasar dos años en la cárcel. Al final no tuvo que cumplir la sentencia y pagó solo una multa de unos 800 pesos. Vivió en persona la llegada de Fidel Castro a uno de los alzamientos populares más masivos conocido como El Maleconazo. Pasados varios años durante los cuales se dedicaba sobre todo a su familia, entró en contacto con la organización Candidatos por el Cambio y se convirtió en uno de sus líderes. Recibió entrenamientos en democratización en el exterior y visitó a países como Colombia, Argentina y Perú. Los conocimientos adquiridos en estos viajes le servían para la educación y preparación de candidatos independientes que se postulaban en las elecciones. Es periodista independiente y director del medio de comunicación comunitario Amanecer Habanero.
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