Andrés Reynaldo

* 1953

  • “Una cosa importante de mi infancia es el momento en que estábamos acostumbrado a ver en la televisión los muñequitos de Walt Disney (Betty Boop y todos esos personajes) y de pronto todo eso desaparece y aparecen unos dibujos animados soviéticos de pésima calidad, horribles, con unas moralejas extremadamente aburridas. Además, con situaciones donde el niño delataba al padre, cosas de estas que eran horrible verlas. Les decíamos 'los muñequitos de palo' porque la realización era muy torpe, era muy pedestre, sus movimientos eran como muy esquemáticos. Una cosa de la infancia es cuando hacen la organización de Pioneros, que nos presentan como gran ejemplo de los pioneros comunistas a... ahora no me acuerdo, creo que el apellido del niño era Morozov, que fue un niño pionero en la época de Stalin, que su padre aparentemente no era stalinista y el niño fue y lo delató. La familia se puso de acuerdo y mató al niño, que me parece muy bien, pero ese era el ejemplo. Veíamos los libros de ese niño y decíamos: '¿qué es esto?'. Recuerdo también que, sobre todo en esos años iniciales de la Revolución, en la escuela primaria constantemente los maestros nos estaban pidiendo que hiciéramos composiciones, que escribiéramos acerca de lo que nuestros padres decían de la Revolución. Yo pienso en la cantidad de información que la policía tiene que haber sacado de esos textos de nosotros escribiendo con inocencia lo que nuestros padres pensaban de la Revolución. Ese es el comunismo, esa es la cara diaria, cotidiana”.

  • “Y veo hoy la realidad de Cuba con mucho dolor y mucha tristeza porque el país ha perdido —me parece, ojalá me equivoque— ha perdido la capacidad de sobreponerse a un sistema que ya está muerto. Mucha gente se pregunta cómo es posible que todavía se continúe viviendo así si ya no hay ideología, no hay nada, es transparente que se trata de una mafia que lo controla todo. Entonces contribuyo en lo que pueda, contribuyo con mis artículos, contribuyo con mis palabras. Si tiene algún valor para... más que todo tratar de dar testimonios de lo que he visto que se ha perdido y dar testimonio de mis dudas y mis desesperanzas respecto a Cuba. Por lo demás, ya yo soy un hombre de 66 años... Ya en realidad lo que quiero es retirarme en mi casa a leer en mi patio bajo mi almendro”.

  • “Cuando se habla de Cuba es importante recordar que la Revolución cubana no la hacen los obreros porque en Cuba había un nivel, a pesar de Batista y a pesar de todo lo que dijeran, en Cuba había un nivel de sindicalización, de organización sindical muy grande. Los sindicatos apoyaban a Batista (sindicatos comunistas). Y estos sindicatos, sin embargo, habían conquistado grandes logros: Tenían sus clínicas, sus casas de recreo, tenían sus fondos de ayuda monetaria. Todo eso desaparece con la Revolución. Entonces, los obreros no apoyan la Revolución, los negros no apoyan la Revolución y los campesinos tampoco. De hecho, cuando llega la Revolución, surge en los primeros años una gran rebelión campesina, que es la rebelión de Escambray. Esa rebelión demoró cerca de siete, ocho años en ser sofocada con toda la ayuda soviética, con expertos soviéticos que llegaban y no podían sofocarla. Una rebelión que al principio contó con ayuda de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, pero que después del año sesenta y uno nadie le ayudó nunca más".

  • Celé nahrávky
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    Miami, USA, 12.04.2019

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Lo único que lamento es no haberme ido antes

Andrés Reynaldo
Andrés Reynaldo
zdroj: ED

Andrés Reynaldo nació el 8 de abril de 1953 en un pequeño pueblo en la provincia de Las Villas. Su familia sufrió las consecuencias del triunfo de la Revolución cubana, pues varios de los miembros de su familia fueron perseguidos por las autoridades revolucionarias y uno de sus tíos, quien fue soldado del ejército cubano, fue fusilado. Después de una infancia feliz en el campo, la familia de Andrés Reynaldo se trasladó a La Habana y allí transcurrió su juventud. Como es un aficionado a la literatura mundial buscaba las maneras de conseguir tanto libros como música occidental, frecuentemente a través del contacto con los marineros que llegaban al puerto de La Habana. Estudió Literatura en la Universidad de La Habana y trabajó en medios de comunicación centrados en el arte. En 1980 aprovechó la oportunidad de embarcar en el puerto Mariel y salir al exilio. Primero vivió en Estados Unidos y de ahí se trasladó a Puerto Rico, donde empezó a trabajar como periodista. Posteriormente, regresó a Estados Unidos y trabajó en periódicos importantes como El Miami Herald y la revista People en Nueva York. Hoy en día trabaja en la televisión y reside en Miami.