Emigrar es una decisión un tanto difícil, porque tienes que dejar atrás toda una serie de cosas que te marcan. Como dice la frase de la canción, „uno sale de Cuba, pero Cuba no sale de ti“. Cuando tienes un sentido de pertenencia tan fuerte, es imposible quitarlo.
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Yoelkis Torres Tápanes, de 40 años, proviene de una familia campesina que posteriormente se trasladó a la ciudad. Creció en un entorno marcado por el esfuerzo de sus padres y el cuidado de sus abuelos, y recuerda con afecto su infancia y sus primeras amistades. A los 15 años inició un proceso complejo de reconocimiento y aceptación de su homosexualidad, enfrentándose a su familia y a las normas culturales de la sociedad cubana. Antes de emigrar, dedicó dieciséis años al activismo cultural y social, enfocado en el empoderamiento comunitario y el cambio de realidades. También trabajó como profesor universitario, una vocación que le fue prohibida ejercer. Yoelkis atribuye la interrupción de su desarrollo personal y profesional al régimen totalitario, así como el impacto negativo que este tuvo en su familia y en las personas con las que trabajaba. La decisión de emigrar fue especialmente difícil debido a su profundo sentido de pertenencia a Cuba, resumido en su afirmación de que “uno sale de Cuba, pero Cuba no sale de ti”. Desde el exilio denuncia la falta de diálogo por parte del gobierno y llama a las nuevas generaciones a exigir la libertad y continuar la lucha por una Cuba con igualdad de oportunidades, democracia y respeto a los derechos humanos. Este testimonio fue realizado dentro del proyecto Memoria de Nuestros Vecinos Cubanos, en Madrid, 2025.