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A pesar de haber vivido siempre en un país donde la falta de libertad ha sido la premisa y la vida cotidiana, siempre me sentí un hombre libre
Nacimiento: 10 de mayo de 1957, en Caibarién, Cuba.
Juventud y Formación Militar: A los 11 años ingresa en una escuela militar por decisión de sus padres, un hecho que considera el fin de su infancia. Abandona la escuela militar después de tres años para no convertirse en cadete.
Estudios de Economía: Ingresa en un instituto preuniversitario especializado en economía y posteriormente cursa estudios universitarios por encuentro.
Expulsión de la Universidad: Es expulsado de la universidad por ser considerado „desviado ideológico“ debido a sus ideas y a su gusto por la música estadounidense.
Inicio Laboral: Comienza a trabajar en la construcción y luego en una empresa de agricultura en Remedios.
Desarrollo Profesional: Trabaja más de 20 años como especialista en costos, fuerza de trabajo y salarios. Durante el Período Especial, se traslada a una granja agropecuaria.
Actividad por Cuenta Propia: Tras ser apartado de su puesto de dirigente en la granja, comienza a trabajar como barbero por cuenta propia.
Incursión Artística y Activismo (década de 1990):
1992: Se involucra en el centro cultural alternativo „El Mejunje“ en Santa Clara.
1994: Se integra plenamente al proyecto, donde desarrolla un personaje de performance/drag llamado „Roxana Petrovna“ como una forma de expresión y crítica.
Conflictos con la Seguridad del Estado y Viajes:
2006: Se le niega la entrada a EE. UU. para un evento académico, siendo clasificado erróneamente junto a miembros de la UNEAC.
2009 y 2011: Viaja a Estados Unidos durante la administración Obama tras levantarse la restricción. Recibe la llave de la ciudad de Miami.
A partir de 2015: La presión de la Seguridad del Estado se intensifica, incluyendo acoso y daños a la vivienda de sus padres. Es citado en múltiples ocasiones.
2018: Se le impide viajar a Panamá para un curso de periodismo.
2019: Viaja a Madrid para un evento de Global Voices, siendo este su último viaje antes de su salida definitiva.
Salida de Cuba (2024): Después de cinco años cuidando a sus padres enfermos, decide abandonar Cuba debido a la „nefasta circunstancia“ del país. Actualmente reside en Asturias, España.
Transcripción entrevista Pedro Manuel González
Entrevistador (0:19): ¿Cuál es tu nombre completo, fecha y lugar de nacimiento?
Entrevistado (0:23): Mi nombre es Pedro Manuel González Reynoso. Nací en Caibarién, Cuba, provincia de Las Villas. Nací el 10 de mayo de 1957, el primer Día de las Madres de la nueva revolución.
Entrevistador (0:34): ¿Cómo fueron tu infancia y juventud?
Entrevistado (0:38): La infancia fue feliz, como todas las infancias, despreocupada e inocente. Empecé a estudiar muy temprano. A los dos años y medio ya estaba en un kínder, que para aquella época era algo totalmente novedoso. A los cuatro años ya había vencido el preescolar, me gradué de primaria a los diez años y me fui a los once a la escuela militar. Mi infancia terminó cuando salí de la primaria y pasé a estudiar en un campo militar por vocación de mis padres y mi tía abuela, que como casi todas las familias cubanas, creyeron ciegamente en la palabra de un nuevo proyecto que venía a emancipar de las dictaduras.
Entrevistador (1:41): ¿Cómo te fue en tus desempeños social, estudiantil y posteriormente el laboral, profesional en Cuba?
Entrevistado (1:56): Inicialmente, ya decía que cuando terminé la escuela primaria, pues mis padres que estaban entusiasmados con el proyecto, creyeron que la mejor manera de tener un hijo recto, émulo del hombre nuevo guevariano, que en 1964 aquel comandante creyó que podía ser un proyecto de vida para una nación que tenía un futuro y un acervo que podía ser envidiable para cualquier país latinoamericano. Ya saben que Latinoamérica estaba transida de dictaduras y nosotros nos habíamos acabado de liberar de la de Batista, supuestamente, íbamos a vivir un período de emancipación absoluta. Pues creyeron que yo, si me iba a una escuela militar, pues podía tener el arreglo definitivo para mis inquietudes, digamos, y mis descontentos, porque yo soy, siempre he sido y seré un ser urticantemente incómodo a todo tipo de autoridad. Entonces, entrar en una escuela militar era un sinónimo de obediencia, de obediencia militar a un poder. Resistí por ellos, creo que dos años, a lo sumo tres, cuando ya me obligaban a pasar a cadete, no acepté y me fui a hacer la escuela secundaria. Fue muy corto porque entre noveno y décimo grado hacen una convocatoria para un instituto preuniversitario que se estrenaba, que era especializado en una carrera tecnológica como era Economía. En Cuba entonces, al igual que el idioma, mi primer idioma lo aprendí con las profesoras soviéticas en la escuela militar. Hicieron lo de… como en Cuba se hacía todo por impulso, por temporadas, por iniciativas de alguien, bueno, pues se empezaron a abrir escuelas de economía en todas partes del país y yo me fui a estudiar economía, que me parecía algo bien. Contar es una de las cosas que me gustan, no solo contar cuentos sino contar números porque la vida es eso, una sucesión de dígitos. Mira a lo que hemos llegado, a una era de digitalización que lo único decente en los seres humanos. Entonces, en el ámbito laboral, bueno, cuando terminé en 1977, pues me fui a trabajar porque tenía que haber hecho un servicio social. Pero ahí empezaron mis grandes problemas, mis grandes encontronazos con el sistema, porque cuando yo salí graduado de la escuela de economía, llevaba un expediente de cuadro complicado. El secretario de la juventud, que era el mismo del partido, presidente también de un club juvenil que se llamaba „Somos Jóvenes“, algo así, había escrito en mi hoja de graduado que yo era un excelente graduado, un excelente estudiante, pero que no tenía las condiciones político-ideológicas adecuadas para ser un cuadro. Un cuadro era una persona que, aunque fuese técnico, tenía que tener una responsabilidad ideológica delante del personal que iba a dirigir. Presuntamente un día un departamento como el que dirigí después, de economía, de fuerza de trabajo, de salario y demás, y no podía tener con esos problemas míos de carácter, de intolerancia, de, ya lo dije, de esa incomodidad mía hacia las órdenes, las ordenanzas me resultaban como los dogmas, intolerables. Y eso me deparó ciertas circunstancias desagradables, sobre todo en la escuela, me asignaron un psicólogo para que me atendiera. A ver, había un programa de intercambio entre las escuelas y el MINSAP, por ejemplo, cuando aparecía alguien que tuviese algún desvío de cualquier tipo. En mi caso, yo tenía tres desvíos, conocía el ideológico porque lo traía desde que salí de la escuela militar convencido de que no era el futuro vestirse de verde olivo. El segundo era que tenía desviaciones sexuales, o sea, yo era un tipo que era muy abierto a cualquier cosa. Yo siempre me he definido como un ser plurisexual porque desde niño tuve experiencias sexuales con hombres, mujeres, animales y con plantas. Yo creo que me he acostado con todo aquello que me ha dado un ápice de cariño, no me ha importado su genealogía. Y eso era disruptor. Entrar en una escuela donde los estrictos… imagínate un machismo leninismo como el que imperaba en Cuba, con un programa de hombre nuevo que era heterosexual, recto, inflexible, intolerante, y visigodo, al final, la herencia machista también que tenemos del patriarcado, no solo por ser español, sino porque Cuba fue una colonia y como tal era hija de una sucesión de secuelas. Bueno, pues eso me deparó que este psicólogo me hizo también un cuadro en el cual explicaba que yo era un hombre libre. Esa palabra me marcó para toda la vida, „usted es una persona liberal“. Liberal es una palabra subversiva, por tanto, no se puede ser liberal como no se puede ser libertario y el anarquismo está condenado en todas partes. Pero yo nací para ser libre y creo que lo he conseguido de alguna manera. Esto luego derivó en que cuando yo no acepté ir al servicio social que me asignaron, o sea, yo llego a la ECOI número 10, que estaba construyendo la autopista, el 28 de agosto de 1977, llego asignado con mi boleta de graduado y me están esperando con una sorpresa. Ya la dirección de la empresa había leído que yo tenía todos esos defectos. Ah, la otra desviación que no estaba incluida en esa página era que yo tenía una desviación de la columna muy grande, mira lo que ha derivado, que tengo una escoliosis de la cervical y de la columna. Y entonces ellos me estaban esperando para mandarme para una brigada en Aguada de Pasajeros que estaba construyendo la autopista nacional, y yo me negué, dije que no iba, que yo no había estudiado para ir de almacenero a una brigada solo porque a ellos no les convenía tener en la dirección de la empresa un individuo con mis características. Eso explotó, me devolvieron la boleta, casi que me sancionan porque yo tengo la obligatoriedad, en Cuba es obligatorio cumplir dos años de servicio social. Entonces, mi padre con sus influencias y un amigo que trabajaba en la dirección provincial del trabajo, consiguió que la boleta la anularan, hicieran una nueva y me mandaron para otra ECOI de la construcción, o sea, la construcción por aquel rechazo mío a la construcción del hombre nuevo me parecía estar deparando algo, y era que yo iba a trabajar en la ECOI número cinco que estaba haciendo la textilera de Santa Clara con los compañeros japoneses que eran los patrocinadores. Ahí estuve hasta 1980… 79, exactamente a finales del 79 en que me voy a La Habana de vacaciones y bueno, en La Habana me sucedieron cosas muy especiales. No llegué a trabajar nunca en ningún lugar de La Habana porque yo estaba asignado a una empresa de la construcción y como tal tenía que responder ahí. En el año 77 habían ocurrido los sucesos del Perú y el año 80 me sorprende en La Habana, yo había estado seis meses, pedí una licencia para estar con una prima mía que era testigo de Jehová y que tenía que salir del país obligada, que era, por cierto, su nombre era Oscar Rodríguez, del grupo de Abrantes, digamos, estaba infiltrado dentro de las filas de los Testigos de Jehová donde mi prima vivía con él y no lo sabía, y él trabajaba en aquello que se conocía como Havanatur, que estaba en G y Malecón. Inicialmente, lo que era el INIT se convirtió en Havanatur y empezó a tener las primeras inversiones turísticas flojas porque todavía Fidel Castro no había permitido que los cubanos fuéramos a hoteles, ni nada de esto. Pero en aquella época, el MINTUR, que no existía, existía Havanatur, era quien rentaba o regía o regulaba toda la entrada y salida de turistas a los hoteles de La Habana. Así pude yo conocer, gracias a este marido de mi prima infiltrado en las redes, pude conocer todos los hoteles de La Habana: el Riviera, el Capri, el Nacional… todos, estuve en ellos, el Habana Libre, me pude hospedar en ellos, para mí fue una experiencia tremenda. O sea, me fui desarrollando paralelamente entre la represión y el descontento, con algunas evasivas que me daba esta posibilidad y creo que por eso fui una persona afortunada. El resto de la población no podía soñar con entrar en ninguno de esos lugares que eran reservados exclusivamente para turistas y yo podía entrar porque él trabajaba allí y, en fin, le estoy muy agradecido después de todo a él. Ya saben lo que pasó con Abrantes, que en el abierto de 1991 murió de un infarto en el abierto de la mar cuando explotó el caso Ochoa, o sea, la causa número dos a la que pertenecieron ellos. Bueno, luego de estar en esa empresa, que en que yo pido la baja y me voy, mi padre otra vez vuelve a intervenir para salvarme y me lleva para una empresa de la agricultura en Remedios, porque cuando yo regreso a Caibarién, me entero por un telegrama que me pasa mi madre, estando en las cabañas del hotel Riviera cogiendo sol, me llega un telegrama de la carpeta que me dice que mi madre me ha mandado a buscar porque estoy citado por la policía. ¿Qué pasó? Que cuando se hace la purga universitaria, yo estaba estudiando un curso por encuentro, porque cuando yo termino la escuela tecnológica, yo era vinculado, vinculante, como se decía, a una carrera universitaria, pero no podía estudiar becado, no podía estudiarlo sino en cursos por encuentro. Los cursos nocturnos por encuentro. Yo trabajaba en Santa Clara, a 50-60 km de Caibarién, y como estaba allí podía asistir a los cursos por encuentro, pero cuando hicieron la purga a mí me sacan de la universidad por la misma página aquella que me definía como un cuadro no apto para vivir en un país de esas exigencias. Me sacan de la universidad, me rompen el expediente y me dicen que no puedo seguir estudiando porque yo soy un desviado ideológico. Además, yo en los entrecursos, en los pasillos, me ponía a escuchar música americana, cosa que era súper sancionada porque yo estaba estudiando lengua inglesa en la escuela nocturna, que yo me gradué de lengua y literatura inglesa en la escuela nocturna y también lo hice en francés, luego en La Habana, una parte en la Alianza que no pude terminar porque también me sacaron de todas las… en la, todos los lugares donde había, ustedes recordarán, esta purga fue tremenda, lo hicieron con el sector de la cultura cuando el período del quinquenio gris, que fue como se llamó. Y todo esto fue una derivación de aquel quinquenio que para mí no fue un quinquenio, fue un decenio y todavía se extiende hasta los días de hoy en que… pues me volví a mi pueblo, no trabajé nunca en Caibarién, pero sí trabajé en Remedios, San Juan de los Remedios, que es la octava villa de Cuba, en una empresa de cultivos varios donde mi padre era ingeniero. A mi padre le habían cerrado la tintorería de mis abuelos en 1968 cuando la ofensiva revolucionaria, y mi tío, que eran los empleados de mi abuelo, y se habían tenido que hacer un curso de nivelación porque ellos eran graduados de una escuela que se llamó el Colegio Marista, habían hecho el bachillerato y entonces tuvieron que nivelar esa descompensación en la enseñanza y fueron a la Universidad Central. Cuando yo estaba en la escuela militar, mi padre estudiaba paralelamente y nos brincaba la carretera para yo ir a comer algo a la… a los merenderos de la universidad. Fue, por suerte, un apoyo, pero también fue un encontronazo con esa posibilidad que yo tenía y no tenían otros estudiantes de poder salir del claustro. Estando en la empresa de cultivos varios Remedios, pues trabajé durante más de 20 años seguidos como especialista de costos, especialista de fuerza de trabajo, salarios, y demás y me ofrecieron ir a una granja donde había ciertas ventajas porque en 1990, cuando cae el muro de Berlín y cae Cuba en el llamado Período Especial, lo más afortunado que le podía pasar a un cubano es que estuviera cerca de la agricultura, no había otro modo de alimentarse. Entonces yo me fui a la agricultura lo más contento, me fui al campo, me fui a una granja que era agropecuaria, tenía ganado, y teníamos ciertas ventajas ahí porque nos daban una cuota de carne, de leche, de viandas, de hortalizas, mientras el resto del pueblo comía tierra, porque en Cuba se pasó hambre. Lo que está pasando hoy, el pueblo de Cuba es un remedo de aquel Período Especial, un remake, una reiteración de aquella miseria que arrasó con la vida cubana, fue depauperando poco a poco todos los valores y haciendo valer aquel criterio martiano de que „bajo la miseria todos los males florecen“ y fue en envileciéndose una sociedad que hasta ese momento era bastante segura, aunque fuese bajo ciertos órdenes represivos, pero la sociedad era bastante segura, había muy poco crimen, había muy poco delito comparado con los que hay hoy. Entonces yo puedo resumir diciendo que mis experiencias en ese ámbito fueron formadoras porque dentro de esa adversidad en la cual yo me sentí una parte ultrajado porque era un hombre joven, había sido expulsado del país al que nunca me fui. Cuando me mandaron el telegrama para que saliera por el Mariel, yo dije „no, que se vayan ellos“. Fue la primera respuesta que le di a mi madre, „yo me voy de Cuba el día que yo quiera, no cuando quiera la policía“. Porque yo todavía no era ni siquiera un disidente, yo no era ningún opositor, yo era sencillamente un ser inconforme con las injusticias que me tocaban día a día y contra esas luché, me expresé y fui libre, fui libre al decirlas, aun sabiendo que me estaba cavando una suerte de tumba o de ultratumba porque donde quiera… Bueno, hasta en la granja de Dolores, de la que tuve que salir en el 1997, porque yo, como era miembro del consejo de dirección de la granja, se me ocurrió que lo mejor que yo podía hacer era convocar a… Bueno, la granja se empezó a llamar a partir de un invento de Fidel Castro, Unidades Básicas de Producción Agropecuaria (UBPC). O sea, y esa mancomunidad, que era una especie de colectivización, convocaba a la gente a dar esfuerzos, a ganar. Nosotros como miembros del consejo de dirección cobrábamos un promedio de los cinco mejores trabajadores, que eran casi siempre personas muy abnegadas que trabajaban cortando plátano, caña o lo que fuera y que tenían altos salarios, y el consejo de dirección, que éramos cinco o seis personas reducidas, cobrábamos un promedio de ese salario. Yo recuerdo que en una vez en un mural de la CTC, a mí se me ocurrió escribir un cartel porque yo siempre he dicho lo que pienso y esto me ha, ya digo, deparado insospechadas consecuencias, puse un cartel que decía „queremos que se acabe la corrupción y no nos dan en ella más participación“, porque evidentemente entraban los carros del partido, se cargaban de cosas, se los llevaban para las casas de sus magnates y la gente, los trabajadores preguntaban, „bueno, ven acá, ¿y esto qué cosa, qué relajo es este? ¿Cómo es que llegan los carros del comité del partido provincial, del poder popular y cargan y a nosotros lo que nos dan es un poquito de esto y lo otro?“. La miseria arreciaba y ya lo decía, la miseria es la causante de todos los males habidos. Yo, cuando en 1997 sucedió esto que me separan del puesto como dirigente, entonces yo alterno, de forma empírica, con un trabajo por cuenta propia. Me pongo a pelar, yo siempre había pelado a mi familia, pero decidí que iba a pasar un curso de peluquería y de barbería y que me iba a pelar en mi casa, aunque mantuviese el otro trabajo, porque necesitaba hacerlo paralelamente, no se podía tener solo un trabajo, había que tener más. Y yo me puse a pelar y me fue bien, me gané una clientela que debe estarme recordando, si algún día alguna de estas personas me ve, lo recordará. Yo tenía la casa llena de gente el día entero, trabajaba como un mulo y eso que lo hacía inicialmente después de mi horario de trabajo, pero ya después entonces pasé a ser un cuentapropista. Y allí, en ese ámbito y rodeado de gente muy divertida, es que empiezo a interesarme en 1992, yo empiezo a interesarme por el mundo alternativo del grupo LGTBI, porque… mira, las campanas están sonando escuchando esta que es una jornada de esa naturaleza. Empiezo a acercarme a un grupo alternativo que nace en Santa Clara que se llama El Mejunje de Ramón Silverio. Y yo soy uno de los fundadores casi de ese proyecto. Llegué en 1994 y el Mejunje se inauguró en el 92. Y allí intento inventarme un personaje que fuese una especie de remasterización del kitsch, de lo que el transformismo o travestismo, como le decían en aquella época, tenía que ver. Yo quería crearme un personaje que tuviese en sí el homenaje y la venganza. Y ya yo tenía intenciones escriturales, yo quería escribir las memorias de Roxana Petrovna Krasnoi Vladimirovna, una soviética que se casa con un pescador de Caibarién y va a vender pescado en Caibarién, a traficar con todo lo que falta y a hacer un imaginario que fuese eso, un personaje teatral, pero que también llevase en sí la venganza. Caibarién tiene en la entrada del pueblo una… un monumento, una estatua que es un cangrejo, un híbrido de muchos cangrejos, que realmente no se puede definir ni como un cangrejo moro, ni como una santolla o centolla, como le dicen, o como un cangrejo violinista, o como una jaiba. No, aquello es un conglomerado de todo y es que el escultor local, Florencio Gelabert, quiso hacerle a Caibarién con este monumento un homenaje y una venganza, porque el cangrejo es el símbolo del retroceso, de la marcha atrás. Y yo dije, „yo voy a hacer lo mismo, pero con un personaje de teatro“. Y me inventé a la rusa, que realmente yo siempre quise que le dijeran la soviética porque era una de las secuelas de la presencia, de la omnipresencia soviética en la vida cultural y laboral cubana. Yo ya les dije que había tenido profesoras soviéticas, me morí cuando conocí a los intelectuales rusos y antes de la era soviética. Me leí todos los escritores que marcaron esa riquísima fauna que fue la literatura rusa en nuestras vidas, desde Tolstoi hasta las poetisas Anna Ajmátova, Marina Tsvetáyeva, Osip Mandelstam, Anna Ajmátova, todas ellas. Y luego los grandes escritores, Solzhenitsyn, bueno, ya ustedes saben cuánto hay de literatura rusa en todo el mundo. Yo quería hacer un reciclado de toda esa información y haber tenido esa cosa meridiana de decir, „bueno, es que aquí hay que traer una alguien que se quede en la historia sembrado que fuese de matriz sovjetoide“, aunque tuviese esta raigambre de zar, o sea, crear una zarina imaginaria, una persona que hubiese disentido porque la historia de la rusa se pierde en estos vericuetos. Nace en una aldea perdida de la taiga, la abuela había sido condenada por Stalin, pero su abuelo había sido incinerado en los campos de concentración de Hitler, era judío. Bueno, en fin, toda esta amalgama me hizo hacer y crecer en el ámbito cultural y literario y crear este personaje que fue muy…
Entrevistador (21:30): ¿Cuántos años pasaste dentro del monstruo? Y de ellos, ¿cuántos pensando y actuando como un ente liberado, muy a pesar de la falta de libertad?
Entrevistado (21:40): Pasé toda mi vida, yo nunca tuve como opción salir de Cuba. Pasé 66 años, que es la edad que tengo, que acabo de salir ahora, no lo he hecho de forma convencidamente permanente. Creo que es una opción salir de Cuba. Para mí ahora ha sido impulsado por la negrísima y nefasta circunstancia que tenemos. Y entonces, nada, pues me siento feliz de haber decidido escapar en el momento exacto en que estoy escapando del tedio, de la miseria, del apagón, de la crisis. Tenemos una espía aquí de la KGB. Entonces, nada, salir de Cuba fue para mí una opción alternativa. No quiero decir que estoy exiliado. He regresado a la tierra de mis ancestros, estoy en Asturias, estoy en Oviedo, en la ciudad cercana donde nacieron mis abuelos, mi abuela era de Ourense, en Galicia, y mi abuelo de Gijón. Y he vuelto con eso, pero como les dije antes y lo reitero, yo he sido siempre un hombre libre. Para mí es una de las primicias que me rigen y voy a seguir siendo y haciendo creer a los demás que es posible ser libre a pesar de la falta de libertad.
Entrevistador (22:30): ¿En qué otro país, que no sean estos, has estado y con cuáles propósitos?
Entrevistado (22:45): Ah, bueno, sí, la vida me deparó especiales circunstancias. No voy a mencionar los que fui como invitado de turismo, por ejemplo, a Estambul o… pero sí estuve en México con intereses comerciales. Me fui a Cancún a comprar pacotilla para venderla en mi casa porque nos estábamos ahogando con algún dinerito que me quedaba de estas becas y demás. Y como ciudadano español pues tenía la exención de visa. Me fui a Panamá también, lo hice. En 2018, queriendo ir a Panamá para un curso sobre género del Instituto Panamericano de Periodismo, que me invitó a mí y a un grupo de periodistas cubanos, incluida Eliana Álvarez, que hoy dirige la revista madrileña, que es de origen cubano, por supuesto, ella es de Ciego de Ávila, la revista se llama Alas Tensas, una revista feminista para la cual yo también escribí, se me había olvidado. Fuimos detenidos en el aeropuerto al momento de salir y nos quitaron los pasaportes, no pudimos llegar nunca al curso, lo perdimos. Lo curioso es que ese curso, que era sobre género, no era sobre subversión ni la manera de quitarnos de encima a una dictadura. El pueblo de Cuba se ha pasado todos los días preguntándose cómo fue que perdió la capacidad de liberarse de las opresiones y de la dictadura, si tenía un historial de rebeldía intrínseco en su ADN. En el 33 se quitaron a Machado, que fue el más grande de los dictadores, se quitaron a Valeriano Weyler, se quitaron a Batista. ¿Cómo no se ha podido quitar a la dictadura castrista? Eso es algo realmente patético e inexplicable. Pero yo en aquel momento no pensaba en eso. Cuando me llamaron me dijeron, „No, porque tú estás hablando por Radio Martí“. Yo les digo, „Pero es que yo hablo también por Radio Caibarién y por Radio Santa Clara, por la CMHW“, donde yo estoy en una feria del libro durante 10 años, yo representé al Instituto del Libro a los niños de Villa Clara, porque yo atendía el programa infantil de la feria, porque me fue asignado por no sé, les caí bien, les pareció que yo podía ser el artista que los niños necesitaban para divertirse, porque yo lo mismo me disfrazo de payaso y los hago sonreír que les enseño algo de literatura, les abro un libro. Entonces, me mandaron a buscar de la Seguridad del Estado, cuando me trancaron la salida del país y yo dije, „Yo voy a denunciar esto porque esto es inconstitucional. Ninguna persona que no tiene antecedentes penales, que no se ha parado nunca ante un tribunal, ¿cómo va a ser coartada de viajar para recibir instrucción en otro país?“. Fui a Chile a un evento sobre seguridad en 2018, después de esto que hice la denuncia, me quitaron la restricción, pero ahora cuando fui a salir, ya tenía la restricción de nuevo, después de haber preguntado unas horas antes en mi pueblo si estoy sin regulación, que en Cuba regulación significa destierro, „No, no tienes regulación“. Y cuando llegué al aeropuerto, efectivamente, después de hacer el chequeo, estaba esperando el oficial para decirme, „No, usted no puede viajar“. Claro, aquí lo que se, lo que se presume detrás de esto es que tienen mucho miedo de que las aerolíneas empiecen los reclamos porque han hecho durante muchos años esta práctica de ir prohibiéndole a los disidentes, opositores, activistas, etcétera, o a cualquier persona que a ellos les convenga maltratar, le quitan un derecho que es inherente, inalienable, que es el de salir y regresar de su país, que está en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero ellos hacen lo que les da la gana porque el país es suyo. Y entonces, cuando las aerolíneas empezaron a demandar dinero porque esos asientos viajaban vacíos y había que reintegrarle el dinero al que sí estaba allí a la hora del vuelo, pero una circunstancia ajena a su voluntad le impedía viajar, pues entonces se dieron cuenta que estaban perdiendo dinero el gobierno cubano y cambiaron las estrategias. Sí te llaman, sí te meten en el cuarto, sí te hacen pasar un mal momento, pero después te dicen, „Bueno, mira, nosotros somos tan buenos que te vamos a dejar ir“, pero no te dicen la verdad de la cosa, que es esa. Eso me lo hicieron en el 2018, que es realmente la única vez que me impidieron salir. En el 19 vine a Madrid a un evento de Global Voices, también con Eliana y otro grupo de personas para hacer un entrenamiento siempre periodístico, siempre en el afán de ayudar a las personas desamparadas, a los vulnerables, a la gente que no tiene apoyo y que necesita encontrar en otro un brazo y una palabra de aliento. Y entonces hicimos ese curso aquí y fue la última vez que salí. Del 2019 me encerré a cuidar a mis padres ya enfermos y moribundos durante cinco años, no volví a salir de Cuba hasta ahora que lo intenté y pregunté y me dijeron „puedes irte“ y ya me estaba esperando el mismo oficial para recordarme que yo soy también vulnerable y que puedo ser usado. O sea, cuando salí le pregunté a la persona en el punto de control, „¿Me quitaron la restricción migratoria?“. Me dijeron „No lo sé“, porque mi intención es volver. Yo voy a volver a Cuba, Cuba es mi país, no es el país de nadie, es el país de todos y voy a volver, no sé qué irá a pasar.
Entrevistador (25:58): ¿Cómo afectó el régimen totalitario de Fidel Castro y compañía tu vida personal, así como por extensión represiva la de tus familiares y amigos más cercanos?
Entrevistado (26:12): A partir del 2015 empecé a recibir una agresión prefabricada por la Seguridad del Estado. Destruyeron la vivienda de mis padres, que no era ni mía, yo viví con ellos pero yo no era el propietario ni lo soy de nada. Ellos paulatinamente encargaron a un vecino de encima de mi casa para que rompiera el piso de su tragante de aguas albañales para que el agua nos cayera sobre el baño y sobre el sumidero del patio, o sea el patio de servicio del balcón. Fueron rompiendo, destrozando la estructura de un edificio que era de la era soviética, del realismo socialista. Mi edificio de 1975 que tenía por suerte muy buenas estructuras constructivas, empezó a sufrir los embates de aquella agresión, aquella cascada de agua albañal permanente, pestilente. Tengo los videos guardados, muy doloroso, de mi padre lavando ropa. Mi padre como tintorero al fin, después de retirarse como ingeniero y jubilarse después de 33 años de trabajo, lo que le daba el estado cubano era una… un insulto para poder sobrevivir, le daban 200 pesos cubanos que luego con la reforma de las pensiones se los subieron a 1,400, 1,500 y con eso no se podía comprar un racimo de plátanos. Pero bueno, esa es la esencia del momento y empezó mi familia a sufrir por mi culpa, no por mi culpa, por mi causa, empezó a sufrir la agresión permanente de un aparato represivo que me hacía citaciones permanentes a la Seguridad del Estado en el municipio o en Santa Clara. Tuve que firmar actas de advertencia y les voy a decir por qué las firmé, en su mayor parte por miedo, porque yo soy una persona que se atemoriza como todo ser humano ante el poder, un poder totalitario que te amenaza con tomar represiones y yo quería tener seguir teniendo mi vínculo laboral con el Estado, trabajaba para el Estado. Entonces era algo sumamente patético tener que hacerlo haciendo concesiones porque la Seguridad del Estado te obliga a pactar. Recuerdo que hice varios documentales en Cuba con muchísimos artistas nacionales y de afuera, hice „Los Bolos en Cuba“ con Colina, con Marta Araújo, hice… Empezamos un proyecto con… con Bernaza que no se pudo concretar y también hicimos „Mariposas en el andamio“ con „Puente“, como le decíamos al gran realizador. Y bueno, participé en varios docudramas sobre mi personaje con periodistas como Lázaro González, hice „Máscaras“, que fue su trabajo de graduado en 1998… perdón, 99, 2012… es que estoy tratando de recordar cronológicamente cuántas cosas. En el 2013, que hice uno con Judith Gray, una realizadora norteamericana de… entonces de la Universidad, hicimos Nevertheless, un documental que narraba la historia de la resistencia en la isla porque la palabra significa „sin embargo“, o sea cómo los cubanos inventamos la vida a pesar de la miseria y convirtiéndola en algo… En el caso mío, como escritor y como artista, cómo tenía que usar recursos que nos eran prácticamente distantes y cómo la ayuda siempre de afuera era también bienvenida para escapar de aquel tedio. Bueno, en medio de todas esas cosas, de esa ambigüedad, y yo trabajando en el Instituto del Libro y también teniendo esta presión por parte del compañero que me atendía, que resultó ser un delincuente más como los que hay ahora en Cuba, que todos se enriquecieron a costa de la corrupción. Esa persona, con ese poder inmarcesible y omnipotente, apeló a sus bajos recursos para intentar intimidarme y que yo cediera. Yo, ya digo, si alguna cesión hice fue esa, firmar alguna carta para quitármelos de arriba porque ellos se sienten contentos cuando ven que tú has firmado un papel. Que sepan que legalmente no tienen ningún peso. Pero la amenaza es que „cualquier cosa que hagas, te lo podemos echar en este saco si sigues haciendo cosas y sigues escribiendo“. Y yo les dije, „Yo voy a seguir hablando por cualquier emisora de radio, voy a seguir escribiendo lo que siempre he dicho, pero lo que yo no voy a hacer nunca, que es lo que a ustedes les molesta, no tienen argumentos para debatir conmigo“. Ahí nace el enfrentamiento.
Entrevistador (32:56): ¿Cómo evalúas el presente y futuro de Cuba, si tal asunto pudiera apuntarse?
Entrevistado (33:47): Yo no me gustan los pronósticos, no soy un oráculo de nada, no veo… quiero ser honesto conmigo y con la realidad que vive el pueblo de Cuba. Es muy incierta, pero hay casi una… dentro de toda esa incertidumbre, hay algo que sí es muy cierto, y es que algo va a pasar. No sé cuándo, lo que sí sé es que va a ocurrir de una forma muy excepcional, no se va a parecer a ningún sistema totalitario que se haya desarmado antes, no se va a parecer a los 74 años que aguantó el poder soviético, no se va a parecer al muro de Berlín porque no va a haber una guerra como tal. El propio sistema se ha ido autofagocitando poco a poco, ha ido carcomiendo sus cimientos por falta de prestigio, falta de luz propia, de perseverancia. Los engaños continuos a los que ha sometido al pueblo de Cuba, de que no tienen recursos para sostenerse y lo han invertido en cosas inexplicables como la construcción de hoteles, como entregarle al capital extranjero, y hoy mismo con España, este bochorno de Díaz-Canel con Pedro Sánchez de darle un boca a boca y concediéndole una lasitud a los… a las deudas y a los créditos e intereses que tienen allí las transnacionales españolas. Hay que viajar por Cuba y ver que desde Iberostar, que es el dueño del gran hotel que hicieron en Cayo 25, o los hoteles de mis cayos del pueblo donde vivo, en Caibarién, los hoteles del norte, Varadero, toda la zona turística está plagada de Meliá. Y nosotros decimos, bueno, ¿qué estas corporaciones que son tan redituables en otras partes del mundo tienen el masoquismo de aguantar que no puedan sacar de Cuba divisas? Porque hay una nueva resolución que impide a esas corporaciones sacar divisas de Cuba. Aquí hay un contubernio, un lobby, un lobby muy interesado, una cofradía de intereses que yo creo que todas estas presencias extranjeras en Cuba lo que están es esperando que el régimen se desplome y que salga la oligarquía escondida como está y que es a vox populi por todos conocida, que no va a permitir absolutamente que las personas pobres dejen de serlo, sino que los ricos lo sean más y que la miseria y la desigualdad florezcan como un parámetro de vida en la Cuba futura. No puedo hacer un vaticinio sobre Cuba porque no lo tengo. Pero algo sucede.
Entrevistador (36:20): Envíale un mensaje personal a las futuras generaciones, que les sirviera o serviría de acicate para vivir con dignidad, decoro y sin estigmas absurdos.
Entrevistado (36:40): Lo único que tengo que decirles a los que vendrán después, que serán muchos y muchos los inquietos, muchos los que serán urticantemente incómodos a la autoridad como yo, los que creerán ser entes libres y lo conseguirán, que no dejen de serlo nunca, que no se dejen amedrentar, que el poder siempre será abusador por naturaleza, lo ha sido desde el comienzo de los tiempos y lo va a seguir siendo, pero solo eso será posible porque nosotros se lo permitiremos. Si no se lo permitimos, no pasará.
Entrevistador (38:08): ¿Quieres agregar algo más?
Entrevistado (38:10): Bueno, ya he hablado hasta la saciedad. Creo que esta es la esencia de mi vida, lo que he hecho, sentirme un hombre libre a pesar de haber vivido siempre en un país donde la falta de libertad ha sido la premisa y la vida cotidiana. Pero fui feliz, a pesar de todo, fui feliz.
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