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Solveig Font Martínez (* 1976)

Mis padres también lo dieron todo por la revolución. Todas las familias cubanas tenemos muchas frustraciones porque hemos dejado mucho en el camino de dolor y de separación

  • Nació el 13 de octubre de 1976 en Marianao, La Habana; creció en La Demajagua, en la Isla de la Juventud, y estudió piano desde los 7 años.

  • A los 17 años regresó a La Habana, una transición que vivió como difícil.

  • Entre 1999 y 2013 trabajó en la UNEAC, etapa clave para su formación como curadora.

  • Fundó el proyecto independiente A veces Art Space y participó en los inicios de la Fábrica de Arte Cubano.

  • El Decreto 349 marcó un giro hacia un activismo más directo.

  • Participó en las protestas del 27N, fue reprimida en enero de 2021 y detenida tras el 11J, lo que la llevó a decidir emigrar.

  • Salió de Cuba con su hijo; en el exilio continúa su trabajo curatorial, centrado en la migración, y colabora con From Another P.O.V.

Transcripción de la Entrevista Solveig Font

Entrevistador (39:39): Puedes compartir cuál es tu fecha de nacimiento y el lugar donde naciste.

Entrevistado - Solveig Font (39:46): Bueno, eh, nací el 13 de octubre de 1976 en la Maternidad Obrera en Marianao. Eh, creo que pesé como… era gordita, como 8 y pico, 8.5 creo que pesé. Aún no tengo eh, no tengo la hora en que nací, porque el papel obrero es más joven, pero hasta ahí creo que está mi juventud.

Bueno, al año, mis padres, eh recién graduados de la universidad, le dieron casa en la Isla de la Juventud, en un pueblito muy pequeñito que se llama La Demajagua. Y ahí estuve viviendo desde los, desde el añito hasta los 8 años y después fuimos a vivirnos al centro de la Isla de la Juventud. Y mi infancia ahí fue perfecta, es lo que recuerdo. Estudié música, estudié piano desde, bueno, el primer año de piano como a los 7 años hasta que terminé la secundaria y después entré en el pre en el campo. Y ahí entonces ya sí, eh cuando cumplí 17 años me… mis padres se mudan para La Habana y mi hermana y yo con ellos, tengo una hermana también. Eh, y viví en La Habana desde que cumplí 17 años, plena adolescencia, hasta bueno, hasta que me tuve que ir de Cuba en el 2021.

Entrevistador (40:53): ¿Y qué recuerdas de de esa época de tu infancia, de tu niñez, de lo que significaba para tus padres vivir en Cuba, más allá de de lo que tú vivías como niña, no? ¿Qué tú percibías de de tus padres siendo unos jóvenes con un hijo?

Entrevistado - Solveig Font (41:12): Eh, percibo, a ver, muy interesante. Hace poco en estos días, bueno, como exiliada uno reflexiona sobre muchas cosas y una de las cosas que reflexiono es sobre su infancia, por lo menos yo mucho últimamente, y tuve una infancia feliz. También, una de las cosas que tuve una infancia feliz es porque mis padres también, yo creo que estaban viviendo en la misma, diríamos, eh experimentando por primera vez estar solos, juntos, recién graduados. Fue una ola de estudiantes de ese año, 75-76, que castigados eh por diversas eh razones, es decir, mi papá fue castigado porque eh estudió lengua inglesa y norteamericana en ese momento, que de hecho no se podía hablar inglés en Cuba, y fue sancionado y la sanción era enviarlo a la Isla a darle clases, en clases en lo que se llamaba en ese entonces la filial. Y mi madre, por supuesto, estaba embarazada y nos fuimos a vivir para allá. Pero fue una infancia… todas las personas que vivían en ese lugar eran recién graduados de la universidad. Todos eran muy jóvenes, primera vez que experimentaban, que tenían una casa solos y vivimos una experiencia de familia. Y fue muy feliz por eso, porque realmente éramos como algo muy eh fantasioso, ¿no? Eh, hacían competencia para ver quién era más sucio en las casas, quién limpiaba menos o eh se ponían a hacer un puerco, pero nunca lo habían hecho antes y no pudieron. Sabes, cosas así de muy jóvenes que experimentamos todos al mismo tiempo y nosotros crecimos en ese ambiente muy fantasioso. Mudarme a La Habana fue para mí muy duro, porque era una realidad completamente diferente, era la realidad que fue después hasta ahora, ¿no? Y eso y mis padres también eran eso, ¿no? eran esa ingenuidad que nos ayudaron también a a vivirla de muchas maneras y el mundo del arte, el mundo de la escritura. Mi padre era eh escritor eh y mi madre periodista, eh y ahí lo ejercieron desde la Isla de la Juventud. Mi madre era directora de la Agencia de Información Nacional y teníamos un mundo también muy muy cercano a la cultura, porque mi padre escribía poesía, además de guiones para radio, amábamos la música, él cantaba en inglés, tenía un grupo de los pacíficos eh que tocaban inglés en la batería, un grupo de rock y entonces en mi casa se vivía mucho el mundo de la música, era también un mundo muy feliz en todos los sentidos, ¿no? Por supuesto que habían problemas, pero no nos enterábamos de nada, éramos unas niñas. Y de eso marcó mucho nuestra, por lo menos a mi hermana y a mí, hablo siempre en plural, ¿no? Eh, nuestra forma de ver la vida eh otra. Ese nivel de libertad, yo sé que lo sentí hasta un punto, por supuesto, como en todos lados.

Entrevistador (43:56): ¿Cómo describirías tu vida cotidiana antes de los eventos que te llevaron a migrar?

Entrevistado - Solveig Font (44:03): Mi vida cotidiana consistía, bueno, consistía en llevar un espacio de exposiciones, eh un espacio donde a veces hacíamos exposiciones, que es en mi casa, tengo un proyecto que se llama „A veces Art Space“ y hacíamos un proyecto allí y bueno, y de vez en cuando hacíamos exposiciones. Antes de los eventos, eh ese, los eventos pueden ser muy largos o muy cortos. Eventos, diríamos, cuando se refiere a la pregunta, eh eventos a lo de migrar, me imagino fundamentalmente, porque estamos hablando de los que me llevaron a migrar, es un proceso un poco más largo de saber qué hacía antes en ese momento o cómo era mi vida cotidiana. Mi vida cotidiana consistía prácticamente en hacer, en ser madre, es decir, tengo un hijo de 18, 19, 20 años en ese momento antes de migrar. Eh tenía un proyecto en mi casa que se llama „A veces Art Space“, donde hacía exposiciones de arte e invitaba a curadores y amigos eh a presentar proyectos en el espacio, pero sobre todo también estábamos ya involucrados dentro de una, un movimiento, si se quiere, un grupo o estábamos interesados en ese momento, antes de este proceso, estábamos eh estudiando y conociendo… Mi infancia también de alguna manera influyó en lo que en lo que determiné finalmente qué es lo que hice en la vida, que es hacer, me interesa mucho el mundo de las artes visuales. Eh, soy o creo que soy curadora, por lo menos lo intento, es lo que siempre digo, hacer curaduría es una es mi pasión. Y a eso me he intentado dedicar durante los últimos años, diríamos desde que tengo quizás 28, 29 años hasta ahora. Pero durante este proceso de encontrarme quién, qué es lo que quisiera hacer en la vida, que ha hecho que sea la persona que soy y que emigra, eh trabajé en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, es decir, UNEAC, eh desde los 22 años, eh y allí conocí el contexto del arte, diríamos más profundo. La UNEAC es una ONG, si se quiere, bueno, por estatuto es una ONG, pero no es una ONG, es una institución que pertenece al Estado. Y ahí trabajé desde el año 2000, 1999 hasta el 2013 y conozco un poco cómo funciona y viví de eventos del mundo del arte, conocí a muchos artistas, conocí a mucha eh, diríamos, a muchas eh ramas por las cuales se mueve el arte de los artistas visuales. Conocí, diríamos cómo funcionan las galerías, las instituciones, eh sobre todo, desde el punto de vista, sigo siendo ingenua, sobre todo lo conocí porque me interesaba eh, diríamos, abarcar como curadora todos estos espacios que me daba la oportunidad en Cuba. Sin embargo, por supuesto, en un momento determinado chocas con muchas cosas y bueno, eso en el 2013 determinó, con diferencias eh dentro de la, dentro de la UNEAC y determinó con con trabajar con ellos y en el 2013 dejo la institución eh de la UNEAC para trabajar en Fábrica de Arte Cubano. Bueno, no no para, es decir, dejé la institución y después me da la oportunidad en un momento una amiga de trabajar en Fábrica de Arte Cubano, que fue un proyecto eh que a principios, sí, que era mitad privado y mitad institucional. Y ahí estuve trabajando los primeros años de su fundación, fue un proyecto otro interesante, poder experimentar y vivir qué sucedió allí como parte de mi de mi proceso de crecimiento como curadora, como ser humano, como ser social. Experimentar primero la institución, después enfrentarte entonces a un espacio que estaba en el medio, entre, entre ese polo de los nuevos tiempos, aparentemente, que es la institución y lo privado juntos trabajando por un proyecto de arte y, por supuesto, como una de las razones por las cuales estoy también y emigré, tuvo una decisión y y tomé decisiones relacionadas con el activismo, es que eso no existe, así que nunca existió una una división entre lo privado y lo público en ese sentido o lo o lo artístico y que siempre vivimos que nada, por supuesto la institución, la, la censura, eh el no hacer arte porque para qué vamos a hacer más y porque teniendo un espacio tan bueno como tenían ellos, con Fábrica de Arte que tiene, con un proyecto tan interesante, pero bueno, viví todo ese proceso también, en medio de todo eso también tengo la posibilidad de tener un espacio en mi casa con una amiga y con mi ex-esposo que me ayuda en ese, me ayudó a conocer también eh a artistas y jóvenes, conozco un artista y gracias a eso también empiezo un proyecto de exposiciones en mi casa y ese proceso desde el 2014 hasta el 2021 me me ayudó mucho, me dio nuevas, diríamos, bueno, conocí a muchísima gente con otras formas de pensamiento. Yo mi, diríamos, mi mi forma de ver el mundo, la sociedad cubana, la política cubana era completamente, no voy a decir ingenua porque realmente creo que lo fui, pero realmente era porque no tenía, si no me, yo he vivido en un mundo de total enajenación política en ese sentido, es decir, a pesar de que viví varios enfrentamientos sociales en la institución, no nunca me había interesado conocer realmente cuál eran mis derechos y realmente en una, en un interés realmente por eh por conocer mis derechos en ese sentido. A pesar de que habían sido pisoteados en varias ocasiones. Y no es hasta que hay un enfrentamiento ya directo como el 349, Decreto 349, que es cuando quizás, porque cuando te pisan el callo es cuando más te duele y te das cuenta de las cosas, me imagino que nos pasa a todos en un momento y a veces siento dolor de decir estas cosas porque es difícil, ¿sabes? hablar de un cambio en un momento determinado, por qué no viste y por qué sí viste y eso puede ser juzgado, es juzgado. Eh, pero yo creo que eso es parte de la experiencia que uno tiene de vida y eso te nutre y te ayuda eh para después percibir otras cosas y aportar otras cosas. Sin embargo, todo esto me hizo, bueno, todas estas razones más el 349, la lucha, diríamos por y no encontrar una respuesta, no encontrar un un interlocutor, eh ser usada, ser eh violentada. Eh, parte de mi infancia, mi adolescencia, mi crecimiento, mis padres, la relación con ellos también fue parte de esta también forma de, diríamos de ira eh y de frustración, porque mis padres también lo dieron todo por la revolución, o sea, fue como todas las familias cubanas tenemos muchas eh eh dolores, muchas frustraciones porque hemos dejado mucho eh en el camino de dolor, de de separación. Y mis padres no fueron menos. Todo esto eh de muchas maneras eh me llevó también a a conocerme un poco más, a pensar un poco más en lo que, en quién soy, qué quiero decir y cómo lo quiero decir. Y eso eh, diríamos, en un momento determinado ya con el 349, cuando hay que apoyar también a otros, a un activismo, cuando ves que entonces todo lo que dices, todo lo que piensas, todo lo que creíste, todo lo que tus padres te transmitieron es totalmente mentira, pensar en qué habrían hecho ellos, si esto les hubiera pasado a ellos, si hoy estuvieran vivos cuando hubiera pasado. Todas estas cuestionamientos me llevaron también de que bueno, eh y hubo muchas cosas en mí que cambiaron en ese momento y bueno, hemos llegado hasta hoy, ha sido un camino un poco largo, eh he conocido a mucha gente que, bueno, es un poco las circunstancias que marcaron tu decisión de abandonar el país. Viene de ahí, eso esto es una una cantidad de información que yo recibí con el 349, cartas, declaraciones, reuniones, no respuestas, enfrentarme en reuniones como la reunión que fue en el Consejo de Artes Plásticas cuando el 349, estar del lado viendo a personas que eran amigos de mis padres del Ministerio de Cultura, Fernando Rojas estaba en la Isla de la Juventud, estaba en La Demajagua como parte de esos estudiantes que también se graduaron con mis padres y lo conocí en esos momentos, conocí en mi infancia, su infancia, bueno, no la suya, eh era personas cercanas a mis padres y a partir de ahí para mí la ruptura fue peor, o sea, porque mi padre hubiera tenido esa misma edad y también yo no podía verlo, pero sí para mí fue muy difícil ver a quienes quienes eran mis jefas en la UNEAC, por ejemplo, verlas en ese enfrentamiento, diríamos diciendo que estábamos equivocados, porque el 349 no era lo que quería, lo que creíamos que era, que no era con nosotros, sino que era con eh con los demás. Y cuando dijimos que no, que era con todos, entonces ahí esa quiebre, esa fue para mí la primera ruptura con el 349 y después, por supuesto, sucedieron otros sucesos que han ido, diríamos como en química, haciendo un catalizador constante de cambio en mí y eh por supuesto ver el cambio en los demás, en mis compañeros, en mis amigos, las personas que he conocido en todo este proceso, personas que me han enriquecido mucho y que también me han ayudado o yo he podido vivir parte de ese cambio en mí también, por supuesto, el cambio de los otros que eran compañeros para mí, amigos, artistas, socios, creadores. Cuando los momentos, por supuesto, que ya la violencia ejercida sobre nosotros, el 27 de enero, por ejemplo, eh yo fui parte del del grupo de eh de artistas que estuvieron reunidos en el Ministerio de Cultura y a partir de ahí, por supuesto, han salido todas las noticias, eh que el 27 de enero fue un grupo bastante reprimido, un grupo de artistas, de eh de creadores que se manifestaron frente al Ministerio de Cultura, yo fui parte de ese de ese grupo, eh y a partir de ahí también hubo otro, otro tipo de violencia hacia nosotros, otro tipo de censura y fui parte de ese proceso, de ese grupo de amigos, de creadores, de entes sociales cubanos que estábamos intentando hacer algo por el por el país, por la cultura, por por intentar tener un diálogo, eh un avance, una comunicación, una respuesta y no hubo una respuesta, no hubo un avance, fue todo lo contrario y eso nos llevó, por supuesto, a continuar. Yo realmente después, el 27 de enero para mí fue muy trágico, para mí fue muy doloroso, para mí fue muy… El 27 de enero en la manifestación que hicimos frente al Ministerio de Cultura otra, la Seguridad del Estado nos reprimió y nos y fuimos violentamente eh callados, violentamente eh violentados, por así decirlo, y nos metieron todos en un bus y yo desde ese momento la violencia ejercida en mí tuvo una connotación otra, tuve ataques de pánico constante que hasta ahora los tengo, ataques de ansiedad y eh ya problemas ya más profundos, psicológicos. Y, por supuesto, esto va in crescendo. El 11 de julio yo salgo a manifestarme y estuve presa 27 horas. Realmente, eh comparado con que Luis Manuel está preso y otros, el Michael Osorbo también está preso desde entonces, desde la misma fecha, bueno, Michael un poco antes, realmente a veces decir que estuve 27 horas presa es como eh, no tengo ganas de decirlo, pero realmente eso tuvo una consecuencia vital para mí, una noche en prisión, eh una noche con una compañera, una noche que fue para tomar una decisión. Eh, porque yo tengo un hijo eh y te marca totalmente una noche en prisión para saber qué es lo que estás haciendo, hacia dónde vas. Y esa, en ese momento yo tenía la oportunidad de hacer una exposición en Viena y y en ese momento decidí finalmente, ya estábamos trabajando en eso, o sea, de hecho la exposición ya estaba preparada para hacerse, estaba pensada, ya estaba invitada, pero en ese momento yo tuve que tomar la decisión eh de que yo necesitaba irme del país y eh y esa era, fue mi, diríamos, mi cierre total. Y pero no quería, ni siquiera es una decisión tomada, es una decisión que nunca se toma en ese momento, es una decisión que tú magullas, piensas, eh va químicamente bajando y subiendo por tu cuerpo hasta que no la tomas en serio, hasta que ya pasan otras cosas que se van complicando, como que amenazan con que tu hijo está en el servicio militar, eh a mí me amenazaron de que mi hijo estaba en el servicio militar y podía perfectamente ser una persona, podían meternos preso, porque está haciendo servicio militar en medio del Covid, estábamos en medio del Covid, había muchísimas situaciones pasando y todos estos eventos, que creo que me he pasado de los eventos, eh, hay muchísimos más que quisiera decir, ¿no? Es decir, los amigos, la familia, los amigos que me dejaron de hablar, eh a veces pensaba que me alegraba que mis padres estuvieran muertos, porque realmente era un problema menos que tenía comparado con otros compañeros, estos amigos, con otras personas activistas que estaban dentro y con nosotros. Son muchísimas, muchísimas cosas y la Seguridad del Estado, por supuesto también, hizo su papel, es decir, la Seguridad del Estado supo que tenía una carta de invitación y tenía una carta de invitación, no sé si hablo un poco más de esto, pero bueno, sí, una carta de invitación que era para muchos, es decir, era para varios artistas que también eran activistas y ellos fueron a verme fundamentalmente porque como habían varios artistas invitados, ellos querían que todos se fueran. Y por supuesto, pasó de muchísimas maneras, no la que ellos quisieron, pero sí eh hicimos la exposición y sí, le dije que la única manera en que me iba era que mi hijo se fuera conmigo. Nos consiguieron todos los papeles, pasaporte, eh visa, eh cita en una semana, visa en 15 días, a mí me dieron la visa en dos días eh para Austria y así nos fuimos para Austria y fue una decisión difícil porque yo había decidido en ese momento justamente que iba a emigrar.

Entrevistador (52:05): El impacto que ha tenido el régimen en su carácter totalitario en tu vida personal, familiar o profesional, o sea, cosas puntuales que afectó en tu vida personal, familiar o profesional.

Entrevistado - Solveig Font (52:23): Migrar. Para mí es la afectación fundamental si se habla así, eh no poder ejercer nunca mi profesión. Es decir, como curadora, además de una burocracia existente dentro del terreno en Cuba, que la curador como trabajador no existe, es decir, no es un trabajo que esté legítimamente puesto en los dentro de los trabajos que el Ministerio de del Trabajo exista, así que no hay un salario. Eh, además de que no te dejan tener, si galerías privadas, es decir, no tener galerías privadas, poder tener galerías en mi casa, como la tenía y poder ser lo más libre posible en ese sentido, imagino que también tiene que ver, además del 349, me afectaba directamente como decreto. Eh, en uno de los acápites, muchos me afectaban, pero uno de los acápites fundamentales es que si, si tenías un espacio privado en tu casa, un espacio en tu casa donde exponías, la palabra privado era, porque es en mi hogar por supuesto, eh tenías que pedir un permiso, tener un permiso, pasar por el Ministerio de Cultura y ser, por supuesto, puesta en una lista de espera para darte un consentimiento, con el adicionándole a eso que todos los proyectos que se presentaran tenían que pasar por el Ministerio de Cultura para ser controlados y revisados. Me afecta directamente, me imagino mis padres también era eso, no era esa ingenuidad que me ayudaron también a a vivirla de muchas maneras y el mundo del arte, el mundo de la escritura. Mi padre era eh escritor eh y mi madre periodista, eh y ahí lo ejercieron desde la Isla de la Juventud. Mi madre era directora de la Agencia de Información Nacional y teníamos un mundo también muy muy cercano a la cultura, porque mi padre escribía poesía, además de guiones para radio, amábamos la música, él cantaba en inglés, tenía un grupo de los pacíficos eh que tocaban inglés en la batería, un grupo de rock y entonces en mi casa se vivía mucho el mundo de la música, era también un mundo muy feliz en todos los sentidos, ¿no? Por supuesto que habían problemas, pero no nos enterábamos de nada, éramos unas niñas. Y de eso marcó mucho nuestra, por lo menos a mi hermana y a mí, hablo siempre en plural, ¿no? Eh, nuestra forma de ver la vida eh otra. Ese nivel de libertad, yo sé que lo sentí hasta un punto, por supuesto, como en todos lados. Y mis padres, parte de lo que soy también y parte de la historia que soy es que mi padre, por ejemplo, eh fue una, un ser que sufrió mucho, como muchos cubanos, pero sufrió mucho porque su papá tuvo que irse en el 63. Mi abuela y mi abuelo, por parte de padre, eh son de Bayamo, de Santiago de Cuba, y tenían, fueron de los tantas familias que se le tuvo que entregarle todo con la revolución, pero eran, apoyaban a Fidel, conocieron a Fidel, se quedaron en casa de mis padres en Santiago de Cuba y después supieron de sus intereses, diríamos, de que era comunista, por un, diríamos, un, alguien de la Seguridad del Estado, que no era la Seguridad del Estado en ese momento, alguien que te dice, tienen una célula, diríamos, y alguien empieza a decir que Fidel es comunista y esa misma célula que antes estaba a favor de Fidel, las organizaciones, no me acuerdo de las organizaciones que incluso existían en Santiago de Cuba, mi abuela traspasó pistolas, pero en un momento determinado cuando se dice que Fidel es comunista, ellos deciden, por supuesto, cambiar de opinión, no estaban de acuerdo con el comunismo, no estaban de acuerdo con la persona en que Fidel se había convertido, según ellos que lo habían conocido, o sus intereses habían cambiado y mi abuela y mi abuelo son denunciados, es decir, hubo una delatación y estuvieron y a mi abuela la cogen presa. Mi abuela decide acompañar a un compañero a una reunión de la célula y acompañarlo, no tenía que ir, mi abuela lo acompaña y se los llevan presos a todos. Mi abuelo se entera, mi abuelo, por orden de la célula se va, coge una lancha y se fue y nunca más se volvieron a ver. Es decir, y mi abuela estuvo presa, le di, la condenaron a 20 años de prisión, solamente le dieron uno porque, por ser de Santiago de Cuba, conocía a Celia Sánchez, eran amigas, que es la secretaria de Fidel y Celia Sánchez apoyó, hizo lo que pudo para que mi abuela saliera al año de estar en prisión. Imagínate, mi abuela fue dos veces de Santiago de Cuba la estrella de belleza y mi abuela estuvo un año presa y nunca más fue la misma persona.

Entrevistador (56:22): El impacto que ha tenido el régimen, perdón, esta experiencia de migrar en tu vida en este tiempo que llevas fuera del país.

Entrevistado - Solveig Font (56:32): El impacto es un proceso ultra complejo, es decir, he hablado con amigos que yo creo que aún no se, no es que se subvalore, yo creo que sus valores, sino yo creo que se se subvalora en el sentido de que las ramas, las ramificaciones de de lo que conlleva el proceso migratorio, el proceso de la persona a través de reconocerse, desconocerse para poder reconocerse en otro espacio, ese proceso psicológico, mental, social, yo creo que todavía le falta mucho por por entrar en la verdadera, en el verdadero proceso, diríamos a nivel de estudio, quiero decir en sentido general, porque realmente lo vivido perfectamente puede ser contado, pero si lo que he vivido yo como migrante, pero yo creo que viendo el, la ramificación, el grupo de amigos que han emigrado, por suerte al mismo tiempo, eh los procesos de cada uno de ellos son diferentes y eso lo puedo, sí lo puedo ver en contacto con ellos y es y es duro, es decir, te duelen y es duro, pero a la vez es hermoso porque hemos, porque yo he crecido, porque me he, he aprendido de mí muchas cosas, pero a la vez he aprendido desde momentos de dolor más profundo, desde y ese ha sido un proceso eh doloroso y a la vez, eh decía enriquecedor, no se puede decir. También, el drama también del cubano, yo creo, por lo menos el drama mío, ojo, hablando del cubano en general, también tiene que ver un poco con que nos han prohibido tanto en la vida eh viajar, es decir, esa posibilidad de viajar ha estado tan lejana de nuestro pensamiento, de nuestra forma de de ver la vida, tan encerrados en una en una cápsula del tiempo que es Cuba, que, por supuesto, viajar se convierte en lo más añorado, en lo más querido, en lo más ansiado y a la vez tengo muchos amigos, mi hijo que también está en Estados Unidos, mi esposo que está en Estados Unidos, cuando hablamos entonces ya de los lugares que siempre hemos ansiado visitar, porque es el deseo profundo de salir de Cuba desde que estamos, diríamos, en una buena conciencia de de qué quieres en la vida, es es un proceso en el cual si tú supieras realmente qué sucede, no le darías tanta importancia, diríamos, pero como tanto tiempo estuvimos alejados de la posibilidad de viajar, de ese sueño hecho, se ha convertido en la ansiedad, se ha convertido en en la única fórmula de supervivencia, por supuesto, por el contexto dictatorial que vivimos, pero no solamente por esa dictadura, somos personas que eh en la migración es otra vuelta de rosca diferente, es decir, cuando uno vive tanto tiempo añorando algo que a la vez te da un latigazo, ¿sabes? Es como el „bittersweet“ todo el tiempo. Eh, y migrar para mí ha sido también „bittersweet“, es decir, he hecho ahora exposiciones que que amo sobre el proceso de migración, he podido contactar y conversar con mucha gente sobre su proceso migratorio a través de las exposiciones, a través de de los objetos que se exponen en la exposición, pero también a través de las amistades, de compartir. Y pero en ese mismo, en ese mismo conocimiento de mí misma, yo eh si me dicen ahora mismo vamos a volver a Cuba que todo está bien, yo no quisiera volver a Cuba, no lo, no me siento ahora mismo, sí tengo mucha rabia aún, mucha rabia contenida con eso, que yo sé que no es eso, pero es en mi cabeza, eh el alejarme de algo que me hace mucho daño. Y creo que eso es lo más fuerte, más que el hecho de haber querido siempre salir, el hecho de no poder regresar, creo que eso es lo que más te ha afectado. Claro, y y también el proceso de mi esposo, mi esposo que siempre ha querido de alguna manera irse de Cuba desde que tiene uso de razón y está en Estados Unidos ahora mismo y me dice, „a ver, si yo sé que la migración es esto, realmente no lo hubiera ansiado con la manera en que lo he ansiado toda mi vida, porque la migración es dura, es muy dura“. Y te decía que también visualizar y conversar con mucha gente dentro del proceso de migración, ver cómo uno sobrevive y vive, este habla también de de quiénes somos, de tan diversos, complejos y diferentes que somos, pero a la vez de que la migración para poder intentar ser feliz sin, además pensando en que estamos migrando a la vez que nuestro país sigue estando en dictadura, ¿sabes? que tienes esa doble situación, esa doble vida, la doble vida también que a veces no se entiende, que es que tú tienes 6 horas de diferencia en la cual tú vives 6 horas de tu vida y a las 6 horas tú tienes otra vida despertándose en otro lado, en la cual comienza, tú tienes 12 horas de vida de dos personas diferentes, de dos situaciones diferentes y es agotador. Entonces yo creo que también por ahí también se subestima, no digo que se subestime de de investigación, yo creo que se ha hecho, yo creo que también debe haber un poco más, es decir, psicológicamente el apoyo al migrante tiene que ser algo como que garantizado. Eh, hay mucha locura, es decir, yo creo que en el proceso de migración hay mucha locura, más cuando también uno lo hace violentamente, sin querer hacerlo, y la migración económica no es que sea diferente, mejor o peor, pero yo creo que hay ciertas cosas que se diferencian un poco de unas de otras. Cuando te dicen, tienes que irte, te montan en un avión y tú no has viajado nunca, como es el caso de otras amigas, o te dicen, si yo te digo, si mi hijo no se va conmigo, no me voy y te dicen, te vas ya y tú prácticamente, esperas que te digan, no, está bien, no, no te vas y tienes que, es algo es muy duro porque esto es realmente un juego eh mental complicado, porque la Seguridad del Estado, y eso nos ha hecho a todos, creo, en Cuba, o a mí, el que me atendía me dijo, „vete, vete un año, y el año que viene tú regresas“. Y yo le decía, bueno, el año que va a pasar aquí, porque yo estoy segura que el año no iba a pasar nada para que yo pudiera volver, pero es simplemente, la Seguridad del Estado sabe muy bien que cuando la gente emigra, uno no lo sabe, uno piensa que no, que va a ser lo posible, pero cuando uno sabe y migra y vive la vida que tienes que vivir en otro país, las responsabilidades, eh el movimiento, las horas del tiempo son diferentes, eh la vida es diferente, si en Cuba se vive de una manera, aquí se vive de otra, eh todo te lleva, por supuesto, a más para este cambio, pero eh ese proceso me ha sido complejo, estar lejos de mi hijo ha sido para mí lo más doloroso. Eh, estuvo 8 meses conmigo, después tuvo que irse a Cuba y ahora está en Estados Unidos, eh reclamado por su papá, sobre todo porque mi hijo tuvo una depresión de 6 meses llorando, es decir, depresión porque no sabía cómo ayudarme, porque no teníamos papeles, no teníamos nada. Mi hijo tenía 20 años y estamos sin no podía ayudarme a nada y esta es una depresión y tuve que decidir en ese momento que era mejor que mi hijo se fuera a Estados Unidos con su papá para poder entonces por lo menos tener, empezar una vida allí que su padre lo pueda ayudar y que él empiece entonces a tener ahora una residencia americana y poder buscarse una vida. Tomé una decisión en que mi hijo se aleje de mí para yo quedarme aquí, porque no podíamos los dos vivir sin papeles al mismo tiempo, alquilados al mismo tiempo. Y esa es una decisión que ha sido de las cosas más difíciles que he tenido que decidir en mi vida. Y eso es parte de la migración. Es muy eh, a la vez he podido hacer exposiciones, estoy trabajando en un colectivo, el colectivo „From Another P.O.V.“ que me ha hecho, bueno, aquí traigo el pullover de „From Another P.O.V.“, me ha hecho también un poco eh tener una familia, más allá de la familia que teníamos cuando llegamos, pero una familia más, más, ¿sabes? más que amigos, familia, que también está ahí es diferente, pero está ahí. La familia te dice las cosas, ¿sabes?, es muy más directo, porque sabes que puedes soportarlo y eso también he tenido que aprender. También aprender que soy, tengo una edad, tengo 48 años, emigrar con 48 años y estar en una ciudad sola, sin tu hijo, sin nada, es muy eh la soledad, algo que también he reflexionado últimamente sobre estar sola, yo nunca he estado sola en mi vida, eh sin mis hermanas, sin mi familia, siempre he estado y he aprendido mucho de mí y eso también me ha ayudado a la migración y eso me hace feliz, y si no, he pensado, por ejemplo, que mi madre nunca, nunca se conoció a sí misma, nunca estuvo sola para poder conocerse así, salió de la universidad a estudiar para tener dos hijas y entonces nunca estuvo sola, eso también me ayuda a reflexionar sobre que aprovechar el tiempo en que una está.

Entrevistador (1:02:12): ¿Cómo evalúas el presente y el futuro de Cuba?

Entrevistado - Solveig Font (1:02:17): No es 11 de junio del 2025. Hace apenas unos días, unos estudiantes universitarios, debido al tarifazo, bueno, a la subida de precios en internet, empezaron una, un paro, es decir, un paro, un paro tecnológico, un paro, no hay universidad, es decir, se organizaron, eh crearon un canal que cuando yo entré para, para saber cómo podíamos ayudar, yo estaba admirada de la información que estaba precisa, todo el aprendizaje que tuve en el 27N, organizándonos para para hacer acciones, para decir, para evidenciar o visibilizar. Lo que aprendimos allí, de pronto, yo dije, bueno, claro, que es otra, otra generación. Si nosotros nos fuimos hace prácticamente 5 años, ellos son, ellos estaban entrando en la universidad, los de segundo año no, pero los de quinto, estaban entrando en la universidad cuando nosotros tuvimos que irnos prácticamente y pensando en todo esto y ahora mismo eso es lo que está sucediendo en Cuba, es decir, hay un grupo de jóvenes universitarios de varias universidades de Cuba que se han levantado para estar en contra de una decisión del gobierno, al cual el presidente dice que es necesaria y que a la calle los revolucionarios. Eh, que lo dijo el 27N, que lo dijo el 11J, pero bueno, es lo mismo que está diciendo siempre. Y en ese contexto, en estos momentos, eh me siento… el contexto que está en Cuba en estos momentos, eh que está hablando desde el punto de vista como que bueno, hace 4 o 5 años que, 4 años que nos fuimos, me fui de Cuba, nos fuimos también con un levantamiento fundamentalmente artístico, si se quiere, con el 27N, pero el 11J fue la nación entera levantada, eh sobre todo también por las necesidades de comida, alimentos, eh medicamentos, pero sobre todo una crisis, una policrisis que ya existía en el 2020, que lleva existiendo hace mucho tiempo, pero bueno, fue una crisis en 2020, 2021 y 4 años después, la crisis ha ido in crescendo. Es uno, estando fuera también, parte de la migración, parte de estar afuera eh es también cómo hablar de lo que está adentro y cómo reflexionar de lo que está adentro. Y es muy difícil, eh sobre todo cuando te sientes con el derecho de decir ni hacer nada, porque tú estás afuera y pensar en lo que sienten los que están afuera. Pero bueno, eh, en estos momentos hay una crisis generalizada por falta de comida, alimentación, eh, es una crisis de de todo, porque es una policrisis total, de la economía, de la eh electricidad, es decir, es una situación que no tiene un un control y no va a tener un control, es decir, Cuba está en una total… La dictadura cubana lleva 60 años de una revolución que no funciona, es decir, hace mucho tiempo que la economía cubana, la economía y todo tipo de organización para la educación, para el trabajo, para la economía, hace mucho tiempo que no tiene eh, diríamos una dirección, no tiene una solidez, no tiene un interés ni siquiera por una solidez. Es un un estado totalmente totalitario, por supuesto estamos hablando, en el cual el control lo tienen unas personas con un tipo de poder, eh poder económico, poder además de actitud de mafia, una mafia enorme que existe en Cuba en estos momentos en el cual le interesa a la sociedad cero, le interesa el cubano de a pie, le interesa cero. Eh, es decir, esas dos imágenes en mi cabeza sobre eh cuál, cuánto interés, una visualidad sobre cuánto interés podría tener alguna institución cubana en la sociedad, en la población cubana, comparado con otras imágenes, es como eh, diríamos, eh, es doloroso de sentir, o sea, porque no hay una humanidad, en ese sentido, ni una ni una conexión ni ninguna con el otro, ¿no? Y eso hace mucho tiempo que sucede y simplemente hay mucha gente que no se había dado cuenta, sobre todo, sobre todo las personas mayores en Cuba. Y es complejo una sociedad en la cual está totalmente desbalanceada, que no existen jóvenes en estos momentos, la mayoría de los jóvenes se han ido, es una sociedad totalmente avejentada, que esa, esa sociedad avejentada que no tiene eh, que ha perdido todo, la familia, no tiene ni nada, diríamos que se quedó, que son muchas de esas familias que se quedaron que no tienen, diríamos familiares fuera de Cuba, que no pueden ser, que ni siquiera pueden ser beneficiadas por una recarga, que es la razón por la cual es la última protesta que hubo de internet, que además es una protesta de los jóvenes universitarios que realmente es algo que no se veía, que no se esperaba para nada, que viene también, de acuerdo a los nuevos tiempos, es decir, se habla un poco de que bueno, por qué se protesta por internet y por qué no se protesta por, porque no hay comida, es decir, uno, para mí, se protesta donde venga, viene bien, eh, viene bien y además es una protesta fundamental y organizada y eh, para mí fue algo sorprendente, creo que para todos, pero sigo pensando que hace poco hubo una crisis también con los masones, eh, diríamos que ya lleva mucho tiempo para acá alargándose sobre el Estado censurando dentro del mundo de la masonería, ahora es con los universitarios, anteriormente con los artistas, además del 11J, por supuesto, pero yo creo que es algo que se está rompiendo de a poco muchas cosas, diríamos a nivel simbólico, sobre todo los universitarios serían, diríamos, la bandera, el estandarte más alto que tenía la revolución para promocionar lo que había hecho durante la revolución, cómo lo había hecho y eso lo ha perdido, más allá de que ahora mismo estén muchos de esos jóvenes censurándose, muchos de esos jóvenes estén siendo violentados ahora mismo y llevados y muchas de esas personas que están ayudando desde adentro en Cuba, están ahora mismo siendo citadas para, para interrogatorios, para conversar sobre por qué estás apoyando esta protesta o esta propuesta u otra de de de evidenciar o visibilizar la violencia contra el pueblo, la violencia contra el pueblo, porque esto es una violencia, subir los precios de las, de el teléfono, de internet, además es una violencia en todos los sentidos, psicológica, por supuesto. Y en el cual además piden que el que pague todo esto sea el cubano que está exiliado, que está, que además está siendo violentado, está siendo violentado porque tiene que emigrar fundamentalmente por razones además económicas, pero razones políticas, fundamentalmente. Yo creo que la política abarca todas las razones por la cual el cubano ha emigrado en los últimos 60 años, eh que incluye dentro de política, económica, social, sí, pero político en todo. Yo veo un futuro oscuro.

Entrevistador (1:07:37): Si pudieras enviar un mensaje a las futuras generaciones, si pudieras, sobre la vivencia tuya, ¿no? ¿Qué le dirías en este momento?

Entrevistado - Solveig Font (1:07:50): Un mensaje. Bueno, yo creo que vivir es lo más importante, es decir, eh tratar de, dentro de, dentro de la juventud, dentro de la adolescencia, dentro de la adultez, la experiencia de estar conectado con el otro es importante. Eso es un consejo para mí y porque a partir de que piensas en el otro, yo creo que todo lo demás puede armarse, ¿no? Eh, la libertad, es decir, buscar, buscar la forma de poder ejercer tu libertad, estudiar, es decir, conocer tus derechos, eh, hace un, hace un tiempo hice una exposición que era sobre el poder de la educación, es decir, quien, quien ejerce, quien ejerce el poder decide qué se cuenta y cómo se cuenta. El internet te está dando la posibilidad de ver otras cosas y yo creo que también el consejo sería fundamentalmente estudiar, buscar información, documental, eh, eh buscar, es decir, la historia anterior, quiénes somos, por qué somos, además de pensar también, por supuesto, en que hay urgencias, cuidar, y ser feliz. Dentro de todo eso, tener los momentos de, es decir, si eres una persona que también entiendes al otro, comprendes, escuchas, eso siempre va a ir en los dos sentidos, ¿sabes? también y eso también hace, lo hace a uno feliz, ser escuchado, ser entendido, ser, por lo menos, eh poder manifestar quién eres a través de algo, a través de tu vestuario, a través de la ropa que tienes, y esa persona que recibe esa información es importante para ser un ser social. Y y ahí está, para mí yo creo que es una de las de las maneras en cual podemos ayudarnos a conversar, aprender a conversar, y es duro también porque en Cuba creo que no tenemos experiencia de lo que es la conversación, ni el diálogo, ¿no? Con comillas, diálogo. Eh, y mi consejo sería ese, conversar, escuchar, eh buscar maneras de sentir la libertad, la única manera de sentir un poco de libertad es también a través del conocimiento, de la educación, para poder saber qué libertad quieres ejercer y cómo la quieres ejercer. Además de tener espacios de soledad y de conocimiento de ti mismo, yoga. Y es un proceso que va, que va creciendo, es decir, el proceso migratorio es una, es una, una, diríamos, una cosa así que va, que va cambiando, va mutando, dependiendo de tus momentos de vida.

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